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Donde termina el miedo, empieza un mapa

Creado el: 25 de agosto de 2025

Pasa las páginas que temes; en la siguiente encontrarás un nuevo mapa. — C. S. Lewis
Pasa las páginas que temes; en la siguiente encontrarás un nuevo mapa. — C. S. Lewis

Pasa las páginas que temes; en la siguiente encontrarás un nuevo mapa. — C. S. Lewis

El gesto de pasar la página

A primera vista, la sentencia sugiere un acto sencillo: volver la hoja. Sin embargo, Lewis condensa en ese gesto un tránsito decisivo: abandonar la seguridad del capítulo conocido. El miedo es el adhesivo que nos pega a la página actual; el “nuevo mapa” nombra la orientación que solo aparece tras el salto. Así, la metáfora del libro se vuelve guía vital. Como en toda lectura, la trama siguiente no se revela sin la fricción del papel que colma nuestra curiosidad. La vida, sugiere la frase, es un texto que se escribe mientras se lee: ningún índice anticipa por completo lo que acontece cuando reunimos valor para avanzar.

Del temor a la cartografía interior

Antiguos mapas dejaban blancos los confines y señalaban lo ignoto con advertencias. Solo después de navegar surgían costas, rutas y nombres. Del mismo modo, nuestras expectativas son cartografías del pasado; para actualizarlas, hay que mover los pies antes que el lápiz. Karl Weick observa que el sentido se construye en la acción: “hacemos para comprender” (Sensemaking in Organizations, 1995). Así, el miedo no es prueba de que falte mapa, sino señal de que el mapa vigente alcanzó su borde. La siguiente página no disuelve la incertidumbre; le da contorno. Y con cada contorno, ganamos orientación suficiente para el siguiente tramo.

Narnia y el arte de explorar

Lewis dramatiza esta transición en The Voyage of the Dawn Treader (1952): el barco avanza más allá de las cartas conocidas y, con cada isla, los aventureros trazan lo que nadie había dibujado. No es que esperen un plano perfecto; es que el plano nace al remar. Esta lógica literaria ilumina la cita: la promesa del “nuevo mapa” no es una garantía previa, sino un fruto del recorrido. Como Reepicheep, que persigue la luz del oriente sin certezas, el lector-viajero aprende que la fidelidad al rumbo —no la ausencia de riesgos— convierte mar abierto en atlas.

Psicología del cambio y aprendizaje

Desde la literatura pasamos a la ciencia: la mente crece cuando asume desafíos como desarrollables, no fijos. Carol Dweck documenta este marco en Mindset (2006): cambiar de página activa circuitos de aprendizaje, no solo de evaluación. A la vez, la brecha de curiosidad (Loewenstein, 1994) explica por qué una pista incompleta nos impulsa a buscar la siguiente pista. En clínica, la exposición gradual reduce el miedo al romper el ciclo de evitación; pequeñas aproximaciones reescriben el mapa del peligro. Y al narrar lo vivido, actualizamos nuestra identidad: Dan McAdams muestra cómo contamos la vida para entenderla (The Stories We Live By, 1993). El relato nuevo requiere, literalmente, pasar a la siguiente escena.

Fe, deseo y mapas inesperados

En su vida, además, Lewis ejemplificó el hallazgo de mapas tras el riesgo. En Surprised by Joy (1955) describe una “alegría” punzante —un anhelo que orienta sin explicar— y cómo seguirla lo condujo de un escepticismo cómodo a una fe trabajada. La claridad no precedió al paso; lo siguió. Incluso en A Grief Observed (1961), al atravesar la pérdida, su escritura traza una cartografía honesta del dolor: no ofrece atajos, pero sí puntos de referencia. Así, la fe —como la lectura— no cancela el miedo; lo acompasa hasta que la siguiente página revela un contorno que antes no existía.

Cómo hallar tu próximo mapa

Para cerrar, conviene traducir la metáfora en prácticas. Prueba micro-experimentos de una semana: una conversación difícil, un curso breve, un prototipo sencillo. Saras Sarasvathy describe en la “efectuación” cómo el emprendedor navega con lo que tiene y el mapa surge paso a paso (2001). Mantén un diario de navegación: hipótesis, acciones, lo aprendido y la nueva ruta. Además, usa la regla del 10% de incomodidad: si el miedo es 0, no hay descubrimiento; si es 100, no hay movimiento. Busca el margen que te estire sin quebrarte. Al compilar esos tramos, verás lo que promete la cita: cada página vencida se vuelve mapa para ti y, quizá, faro para otros.