Luego, Tolentino señala tres “soluciones” populares —suplementos, entrenamiento físico y disciplina— para subrayar que ninguna sustituye la regulación nerviosa. Un suplemento puede apoyar deficiencias concretas, pero difícilmente corrige una vida sostenida en estrés. Del mismo modo, el ejercicio es valiosísimo, aunque cuando se usa como escape o se ejecuta con exceso puede incluso amplificar la carga si no hay recuperación.
La disciplina, por su parte, funciona como el volante: dirige, pero no reemplaza el combustible ni repara el motor. Si el sistema está saturado, la disciplina puede mantener el movimiento por un tiempo, aunque a costa de más desgaste, hasta que el cuerpo “cobre la factura” en forma de fatiga, lesiones o bloqueo emocional. [...]