La salida empieza por una reetiquetación consciente: lo que te dijeron que era “mala hierba” quizá era tu capacidad de decir no, tu sensibilidad, tu creatividad o tu deseo de respeto. Nombrar esas cualidades como fortalezas repara la confusión, y hablarlo con personas de confianza ayuda a contrastar la realidad.
Finalmente, la frase invita a elegir entornos donde tus flores no deban defenderse. A veces eso significa renegociar límites con firmeza; otras, alejarse. En ambos casos, el objetivo es el mismo: volver a un lugar—interno y externo—donde crecer no sea un problema, sino una promesa. [...]