La imagen de “apagar cosas” es crucial porque describe cómo la mente reduce funciones para evitar un daño mayor. Bajo estrés, es común notar niebla mental, olvidos, irritabilidad o una especie de anestesia emocional. Esos síntomas, aunque incómodos, pueden interpretarse como intentos de tu sistema por limitar la sobrecarga.
De ahí se entiende por qué forzarse a rendir como si nada, a menudo, empeora el cuadro: se pide a un cerebro en protección que actúe como si estuviera en expansión. Reconocer el “apagado” como defensa permite intervenir con menos violencia interna y más estrategia. [...]