La frase también sugiere que el “mundo” del que habla no es solo el planeta, sino el horizonte interno con el que lo interpretamos. En psicología cognitiva, los marcos interpretativos filtran lo que consideramos relevante; así, dos personas pueden vivir en la misma ciudad y, aun así, habitar mundos distintos. Viktor Frankl, en *Man’s Search for Meaning* (1946), insiste en que el sentido no es un adorno, sino una fuerza que ensancha la vida incluso en condiciones extremas.
De este modo, soñar amplía el marco: introduce posibilidades, significados, futuras versiones de nosotros mismos. Razonar para encogerlo produce el efecto contrario: convierte la realidad en un inventario y a la vida en una administración de límites. [...]