Sin embargo, la frase no pide caer en imprudencias. Un error nuevo no equivale a multiplicar riesgos sin criterio; más bien sugiere abandonar el error conocido por uno más informado. En áreas sensibles—finanzas, salud, relaciones—esto puede significar pedir asesoría, reducir exposición y construir planes de contingencia antes de probar algo distinto.
Por eso, la clave está en que la novedad venga acompañada de reflexión: ¿qué señal ignoré?, ¿qué suposición era falsa?, ¿qué necesito medir? Así, el “nuevo error” se convierte en una corrección incremental, no en una temeridad, y el aprendizaje se vuelve acumulativo en lugar de caótico. [...]