Sin embargo, perseguir “algo mejor” puede confundirse con inconformismo crónico. La diferencia está en el criterio: la madurez no es una insatisfacción permanente, sino una ambición guiada por principios. Dalio, en *Principles* (2017), insiste en tomar decisiones desde reglas claras y revisables, no desde impulsos del momento.
Por eso, rechazar buenas alternativas no es despreciarlas, sino ubicarlas: “esto es bueno, pero no es lo correcto para mi objetivo”. Cuando hay un norte definido, renunciar duele menos porque la pérdida deja de ser caprichosa y se vuelve estratégica. [...]