A continuación, la presencia se vuelve concreta cuando pasa por el cuerpo. Respirar, sentir el peso en los pies o la tensión en los hombros es una forma directa de volver al presente porque el cuerpo, a diferencia de la mente, no puede vivir en el ayer o el mañana del mismo modo. En The Principles of Psychology (1890), William James describe la atención como el tomar posesión de la mente de una entre varias cosas posibles; el cuerpo ofrece un objeto estable para esa “posesión”.
De este modo, la lentitud no se limita al calendario; se encarna. Cuando el cuerpo se percibe con claridad, la mente deja de correr tan lejos, y la presencia—ese supuesto predeterminado—encuentra un lugar donde sostenerse. [...]