Desde la psicología organizacional, Teresa Amabile y Steven Kramer documentaron que la mayor fuente de motivación diaria es “sentir progreso” (The Progress Principle, 2011). Incluso pequeños avances liberan dopamina, refuerzan expectativas y sostienen el esfuerzo. En paralelo, BJ Fogg muestra que los hábitos diminutos, celebrados al instante, consolidan identidad (Tiny Habits, 2019). A la luz de la cita de Bambara, estas micro-recompensas son los golpes de metrónomo que mantienen el tempo. Cuando el cerebro registra que “vamos bien”, reduce la fricción de empezar de nuevo. Así, la emoción no depende de logros épicos, sino del pulso confiable de pasos breves pero consistentes. [...]