La frase de Trina Paulus plantea que el cambio verdadero no comienza con una técnica, sino con una intensidad: querer volar “tanto” que resulte imposible seguir igual. Ese deseo no es simple entusiasmo, sino una convicción que reorganiza prioridades y empuja a actuar aunque haya dudas.
A partir de ahí, la metáfora de la mariposa funciona como una brújula emocional. Antes de hablar de sacrificios o pérdidas, Paulus sugiere un motor interno: una visión de lo que podríamos ser. Y cuando esa visión se vuelve más real que la comodidad presente, el movimiento se vuelve inevitable. [...]