En continuidad con esa crítica, la arquitectura aparece como el lugar donde el rectángulo se vuelve norma: plantas ortogonales, fachadas en retícula, espacios pensados para repetirse. Hadid, asociada a la exploración formal y a lo fluido, sugiere que esa norma no es neutral: determina cómo nos movemos, nos encontramos y habitamos. Si el mundo no es rectangular, ¿por qué nuestros espacios deberían obligarnos a vivir como si lo fuera?
Su postura dialoga con una tradición que busca aprender de la naturaleza más que dominarla. Antoni Gaudí, por ejemplo, defendía la lógica de las curvas y de la geometría inspirada en estructuras naturales; en esa misma línea, Hadid impulsa una arquitectura que acompaña flujos, no que los corta. [...]