Reconstruir con risa y persistencia frente al miedo

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Usa la risa y la persistencia como herramientas para reconstruir lo que el miedo derribaría — Desmond Tutu

La intuición de Tutu

Desmond Tutu sintetiza en una línea su ética pública: usar la risa y la persistencia para rehacer lo que el miedo intenta deshacer. Desde el apartheid hasta la Comisión de la Verdad y Reconciliación en Sudáfrica (1996–1998), recurrió a una calidez juguetona y una constancia inflexible para sostener el diálogo cuando las heridas parecían insoportables. En No Future Without Forgiveness (1999), Tutu describe cómo el humor humaniza a los adversarios y la perseverancia evita que la reconciliación se quede en un gesto simbólico.

Cómo opera el miedo

Para entender por qué esas herramientas son cruciales, conviene mirar al miedo como fuerza que contrae: encoge la imaginación, rigidiza posturas y rompe puentes. La neurociencia del miedo, popularizada por Joseph LeDoux en The Emotional Brain (1996), muestra cómo la amígdala prioriza la supervivencia inmediata, empujándonos al bloqueo o la agresión. Socialmente, ese reflejo se traduce en desconfianza y silencio, vaciando el espacio público. Por eso, si el miedo derriba, necesitamos instrumentos que vuelvan a abrir la mente y el vínculo.

La risa como antídoto cívico

Aquí, la risa actúa como antídoto porque ensancha el horizonte. Robert Provine, en Laughter: A Scientific Investigation (2000), observa que reímos sobre todo en compañía, reforzando lazos. A su vez, Barbara Fredrickson (2001) describe cómo las emociones positivas despliegan la atención y construyen recursos duraderos. En Man’s Search for Meaning (1946), Viktor Frankl relata pequeños ejercicios de humor que devolvían agencia en circunstancias extremas. Del mismo modo, Tutu usaba carcajadas y chascarrillos en las audiencias para aliviar tensiones y permitir que emergieran verdades difíciles.

La persistencia que rehace estructuras

La risa abre puertas, pero es la persistencia la que levanta la casa. Angela Duckworth, en Grit (2016), muestra que la combinación de pasión sostenida y esfuerzo constante predice logros más que el talento aislado. En paralelo, The Progress Principle de Amabile y Kramer (2011) documenta cómo los pequeños avances cotidianos alimentan la motivación. Así, reconstruir tras el miedo exige repetir gestos de confianza, mantener procesos de escucha y sostener compromisos incluso cuando la emoción del inicio se disipa.

Sinergia en la práctica social

Cuando risa y persistencia se entrelazan, la comunidad gana resiliencia. Las marchas toyi-toyi en Sudáfrica mezclaron canto y movimiento para convertir el temor en energía cívica. De forma parecida, The Orange Alternative en Polonia (1986–1989) utilizó el absurdo y la burla para restar poder simbólico a la represión mientras mantenía la presión pública mediante acciones repetidas. La fórmula es clara: el humor desarma y convoca; la constancia organiza y transforma.

Aplicaciones cotidianas y sostenibles

Para aterrizar la idea, conviene cultivar microhábitos. Un registro de chispazos de humor diario y un ritual breve de gratitud amplían la perspectiva antes de que el miedo cierre posibilidades. Al mismo tiempo, planes si-entonces (Peter Gollwitzer, 1999) convierten la perseverancia en automatismo: “Si siento que evito una conversación difícil, entonces envío una invitación de 15 minutos hoy”. Así, la risa flexibiliza el ánimo y la persistencia traduce coraje en acciones repetibles; juntas, reconstruyen lo que el miedo derribaría.