El riesgo de comenzar y la fuerza de sembrar

Acepta el riesgo de comenzar; las semillas no brotan por desearlo — Elizabeth Gilbert
El sentido profundo de la metáfora
La frase de Elizabeth Gilbert une dos ideas poderosas: el riesgo y la semilla. Al comparar nuestros proyectos con semillas, nos recuerda que el potencial por sí solo no basta; como en cualquier huerto, el fruto llega solo cuando alguien cava, siembra y riega. Así, el deseo de cambio o creación es apenas el punto de partida, mientras que la verdadera transformación aparece cuando ese deseo se traduce en acción concreta. De este modo, la metáfora nos saca del terreno de los sueños abstractos y nos coloca en la tierra, donde hay esfuerzo, incertidumbre y, finalmente, crecimiento.
Del deseo a la acción valiente
A partir de esta imagen, se hace evidente una tensión central: muchas personas confunden desear con hacer. Gilbert sugiere que no basta con imaginar una vida distinta, escribir listas de metas o esperar la inspiración perfecta; es necesario dar el primer paso, aun cuando no exista garantía de éxito. En “Big Magic” (2015), la autora insiste en que la creatividad florece cuando nos comprometemos con la práctica, no con la perfección. Esa transición del anhelo a la acción implica valentía, porque exige abandonar la comodidad de lo posible y entrar en el territorio imprevisible de lo real.
El riesgo como condición del crecimiento
Ahora bien, ¿por qué habla de ‘aceptar el riesgo de comenzar’? Porque todo inicio auténtico conlleva vulnerabilidad. Quien planta una semilla acepta que quizá no germine, que la lluvia falte o que llegue una plaga. De manera análoga, quien inicia un negocio, un libro o una relación se expone al fracaso, al rechazo o a la crítica. Sin embargo, la historia de cualquier proceso creativo o emprendedor muestra que el crecimiento siempre va de la mano del riesgo: Thomas Edison, por ejemplo, acumuló cientos de intentos fallidos antes de perfeccionar la bombilla eléctrica, demostrando que cada comienzo imperfecto abre camino a un resultado inesperado.
La trampa de esperar el momento perfecto
En este contexto, la frase también denuncia una trampa frecuente: postergar el inicio hasta que todo parezca ideal. Al igual que el agricultor que nunca siembra porque teme la tormenta perfecta, muchas personas dilatan proyectos esperando tener más dinero, más tiempo o más confianza. Sin embargo, como señalan los estudios sobre procrastinación creativa, esa espera suele disfrazar el miedo al error. Gilbert invita a romper ese ciclo: el momento perfecto rara vez llega, pero el acto de empezar, aunque sea en pequeño, genera el impulso que luego alimenta la motivación. Así, el inicio imperfecto vale más que la planificación eterna.
Cultivar la paciencia frente a los resultados
Una vez que aceptamos el riesgo y sembramos, surge otra lección implícita: respetar los tiempos del crecimiento. Las semillas no brotan por desearlo, pero tampoco lo hacen de inmediato tras plantarlas. Entre el gesto de sembrar y el brote visible hay un período silencioso, que suele desesperar a quienes ansían resultados rápidos. Como recuerdan los enfoques de psicología del aprendizaje, la práctica consistente y la tolerancia a la frustración son claves para consolidar nuevas habilidades. En consecuencia, la frase de Gilbert nos anima no solo a empezar, sino también a sostener el proceso, aun cuando todavía no veamos la primera hoja verde.
Elegir sembrar incluso sin garantías
Finalmente, el mensaje converge en una elección existencial: vivir deseando o vivir sembrando. Deseando, permanecemos a salvo pero estancados; sembrando, nos exponemos a la pérdida, pero también a la posibilidad de cosecha. Esta lógica aparece en parábolas antiguas como la del sembrador en los Evangelios (Marcos 4:1-20), donde solo algunas semillas prosperan, pero esas pocas bastan para una gran abundancia. Del mismo modo, Gilbert nos recuerda que no necesitamos certeza para actuar: basta con aceptar que el riesgo es parte inseparable de cualquier creación significativa y decidir, aun así, plantar nuestras propias semillas en el mundo.