La Sencillez Como Camino Hacia Una Vida Plena

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Sé tan simple como puedas; te sorprenderás al ver lo poco complicada y feliz que se volverá tu vida.
Sé tan simple como puedas; te sorprenderás al ver lo poco complicada y feliz que se volverá tu vida. — Paramahansa Yogananda

Sé tan simple como puedas; te sorprenderás al ver lo poco complicada y feliz que se volverá tu vida. — Paramahansa Yogananda

Redescubrir el valor de lo simple

Yogananda nos invita a un gesto radical en apariencia humilde: ser tan simples como podamos. Esta propuesta contrasta con una cultura que suele equiparar complejidad con éxito y prestigio. Sin embargo, al comenzar a desprendernos de lo superfluo—en objetos, tareas y hasta en pensamientos—aparece un espacio interior nuevo. En ese espacio, lo esencial deja de estar enterrado bajo obligaciones innecesarias y preocupaciones imaginarias. Así, la sencillez no es pobreza de vida, sino claridad para reconocer lo que realmente importa.

Cómo la complejidad genera sufrimiento

Al observar el día a día, se vuelve evidente que gran parte del estrés proviene de compromisos asumidos por inercia, deseos impuestos desde fuera y expectativas ajenas. De esta manera, nuestra agenda, nuestra casa y nuestra mente se llenan de capas de complejidad que apenas añadimos sin cuestionar. Yogananda sugiere que muchas de estas capas son prescindibles; al identificarlas y soltarlas, se reduce el ruido mental y emocional. La vida sigue teniendo retos, pero ya no está envuelta en una maraña de complicaciones auto-creadas.

La sorpresa de una vida más ligera

Lo interesante de la frase es la promesa de sorpresa: “te sorprenderás”. Es decir, solemos subestimar cuánto bienestar está bloqueado por lo innecesario. Cuando simplificamos, no solo ganamos tiempo o orden externo; también se reordena la experiencia interior. Como muestran prácticas contemplativas descritas por Yogananda en “Autobiografía de un yogui” (1946), al aquietar excesos de actividad brotan espontáneamente alegría, creatividad y gratitud. La felicidad aparece menos como una meta lejana y más como un estado natural que emerge cuando dejamos de obstaculizarlo.

Sencillez práctica en lo cotidiano

Para que la idea no quede en mera inspiración, resulta clave traducirla en acciones concretas. Empezar por revisar nuestras pertenencias, compromisos y proyectos permite preguntar: “¿Esto realmente es necesario? ¿Suma paz o solo complica?”. Al igual que en el minimalismo contemporáneo, la propuesta no es vivir con casi nada, sino con lo justo y significativo. De forma gradual, eliminamos lo redundante, simplificamos decisiones y reducimos distracciones. Cada pequeño ajuste—desde limpiar un espacio hasta decir un ‘no’ honesto—abre la puerta a una vida más ligera y coherente.

Felicidad como fruto de la claridad interior

Finalmente, la sencillez exterior apunta a una sencillez más profunda: la del corazón y la mente. Al no estar tan divididos entre mil deseos y roles, podemos actuar con mayor autenticidad. Esta coherencia interna es fuente de una felicidad serena, distinta del entusiasmo pasajero por logros o adquisiciones. Yogananda, en línea con muchas tradiciones espirituales, afirma que cuando despejamos la confusión interna, la alegría se vuelve más estable. Así, la vida no solo se vuelve “poco complicada”, sino también más plena, consciente y verdaderamente nuestra.