De la Espera Pasiva a Ser Milagro Vivo

Si no puedes conseguir un milagro, conviértete en uno. — Nick Vujicic
Del deseo de milagros a la acción personal
La frase de Nick Vujicic nos invita a un giro radical: en lugar de quedarnos esperando que algo extraordinario suceda desde fuera, somos llamados a encarnar nosotros mismos ese cambio. Así, el foco se desplaza de la queja y la resignación hacia la responsabilidad personal. En vez de preguntarnos “¿por qué no pasa nada bueno en mi vida?”, la propuesta es: “¿cómo puedo yo convertirme en algo bueno para la vida de otros?”. De este modo, el milagro deja de ser un evento distante y se transforma en una forma de estar en el mundo.
La biografía de Vujicic como prueba viviente
Este mensaje cobra especial fuerza cuando se mira la historia de su autor. Nick Vujicic nació sin brazos ni piernas debido al síndrome tetra-amelia, realidad que podría haberlo condenado a la desesperanza. Sin embargo, con el tiempo transformó su dolor en una plataforma de inspiración global, reflejada en libros como “Life Without Limits” (2010). Su vida ilustra que, aun sin poder ‘recibir’ el milagro físico que muchos esperarían, eligió convertirse él mismo en testimonio de resiliencia y fe para millones de personas.
Reencuadrar el concepto de milagro
A partir de ahí, el concepto de milagro deja de remitirse solo a lo sobrenatural y adquiere un sentido ético y existencial. Un milagro puede ser una palabra de aliento dada a tiempo, una decisión valiente en medio del miedo o un acto de solidaridad que interrumpe la indiferencia cotidiana. De modo similar a como Viktor Frankl narra en “El hombre en busca de sentido” (1946) que la actitud interior puede transformar incluso un campo de concentración, Vujicic nos recuerda que el verdadero prodigio suele ser el cambio de perspectiva y de conducta.
Responsabilidad y empoderamiento frente a la adversidad
Aceptar este llamado implica pasar de víctimas a protagonistas. No se trata de negar el sufrimiento ni de adoptar un optimismo ingenuo, sino de reconocer que siempre hay un margen —por pequeño que sea— para elegir la respuesta. Así como la psicología positiva de Martin Seligman subraya la importancia del ‘optimismo aprendido’, esta frase sugiere que podemos aprender a ser fuente de esperanza. Cuando no podemos cambiar las circunstancias, aún podemos cambiar lo que aportamos a ellas y, en consecuencia, convertirnos en el ‘milagro’ que modifica el entorno.
Cómo convertirse en milagro en la vida diaria
Finalmente, convertirse en milagro no exige hazañas espectaculares, sino constancia en lo pequeño. Escuchar de verdad a alguien que sufre, pedir perdón con humildad o perseverar en un proyecto que beneficia a otros son formas concretas de encarnar esta idea. Con el tiempo, estos gestos construyen una reputación de fiabilidad y compasión que impacta silenciosamente muchas vidas. Así, la frase de Vujicic se vuelve una brújula práctica: cuando sientas que nada extraordinario llega a ti, recuerda que tienes la capacidad de ser lo extraordinario para alguien más.