Escribir con firmeza en tiempos de duda

Rehúsate a ser reducido por la duda; escribe tu respuesta con manos firmes. — Toni Morrison
Una invitación a no encogerse
Cuando Toni Morrison exhorta: “Rehúsate a ser reducido por la duda; escribe tu respuesta con manos firmes”, señala un gesto interior decisivo: elegir no encogerse. La duda no es solo vacilación intelectual, sino una fuerza que intenta empequeñecer la voz, la dignidad y la imaginación. Frente a ese impulso, la autora propone un acto de resistencia: no dejar que la incertidumbre determine el tamaño de nuestra presencia en el mundo. Así, desde la primera frase se dibuja una ética de la entereza, en la que el sujeto se rehúsa a ser definido por sus miedos y se define, en cambio, por la manera en que responde a ellos.
La duda como campo de batalla interior
A partir de esta invitación, la duda aparece como un campo de batalla más que como un simple obstáculo. En novelas como “Beloved” (1987), Morrison muestra personajes atravesados por culpas, traumas y preguntas sin respuesta, que, sin embargo, continúan actuando y nombrando su experiencia. La duda, entonces, no desaparece; se convierte en el terreno donde se libra la lucha por la identidad. En lugar de condenar la incertidumbre, la frase nos enseña a no permitir que esta nos reduzca, recordando que se puede seguir avanzando incluso con el corazón temblando y la mente llena de interrogantes.
Escribir como acto de afirmación
Desde esta perspectiva, la escritura se vuelve una forma concreta de respuesta. No se trata solo de literatura, sino de todo modo de inscribir nuestra voz: una carta, un proyecto, un manifiesto íntimo. Morrison, que defendía el poder de la palabra para rescatar memorias silenciadas, sugiere que escribir es afirmar: “estoy aquí, esto veo, esto siento”. De este modo, la pluma deja de ser un simple instrumento y se transforma en la herramienta con la que damos forma a una versión más amplia de nosotros mismos, una que no se deja encoger por el miedo ni por las voces que nos desautorizan.
Las “manos firmes” como disciplina y coraje
Sin embargo, la autora no se limita a decir “responde”; añade un matiz crucial: hazlo “con manos firmes”. Esta imagen une disciplina y coraje. Manos firmes no son manos libres de temblor interno, sino manos que, a pesar del temblor, siguen trazando la línea. En diarios de escritores como Virginia Woolf o Clarice Lispector se advierte esa misma lucha: escribir con decisión mientras la inseguridad murmura. Morrison insinúa que la firmeza no es ausencia de duda, sino perseverancia frente a ella. Así, la acción constante moldea el carácter, y lo que al principio es esfuerzo consciente se convierte, con el tiempo, en una postura vital más segura.
Resistencia frente a las fuerzas que reducen
Además, la frase cobra una dimensión social si pensamos en quiénes suelen ser “reducidos” históricamente: mujeres, personas racializadas, voces disidentes. En ensayos como “Playing in the Dark” (1992), Morrison analiza cómo la literatura estadounidense tradicional invisibilizó o distorsionó la experiencia negra. Al decir “rehúsate a ser reducido”, habla también a quienes han sido marginados por sistemas de poder que buscan acotar su humanidad. Escribir con manos firmes se convierte entonces en un gesto político: ocupar el espacio del discurso, nombrar lo que se quiso borrar y rechazar los relatos que intentan definirnos desde fuera.
La respuesta como construcción de sentido
Finalmente, la idea de “escribir tu respuesta” indica que la vida no es solo algo que nos sucede, sino algo que también redactamos. No podemos controlar todas las circunstancias, pero sí la forma en que las narramos y les damos sentido. Tal como muestra Morrison en “Song of Solomon” (1977), los personajes encuentran libertad al reconstruir sus historias y genealogías, reescribiendo lo heredado. Así, el consejo de la autora se vuelve un horizonte práctico: ante la duda, no aguardes pasivamente una verdad externa, sino participa activamente en la creación de tu propio relato, usando la palabra como herramienta de claridad, expansión y dignidad.