Liberarte del juicio ajeno para ser libre

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No puedes ser libre hasta que dejes de ser esclavo de las opiniones de personas que ni siquiera saben quién eres. — Nawal El Saadawi

¿Qué perdura después de esta línea?

Un minuto de reflexión

¿Dónde aparece esta idea en tu vida ahora mismo?

La libertad como independencia interior

La frase de Nawal El Saadawi define la libertad no como un permiso externo, sino como una conquista íntima: dejar de depender de miradas que no te conocen. Al situar la esclavitud en el terreno de la opinión ajena, sugiere que hay cadenas invisibles más eficaces que cualquier imposición material, porque actúan desde dentro. A partir de ahí, la libertad se vuelve un ejercicio de soberanía mental: elegir qué voces merecen crédito y cuáles solo hacen ruido. En otras palabras, antes de cambiar el mundo, la tarea urgente es cambiar el tribunal interno que decide tu valor.

El peso de quienes “ni siquiera saben quién eres”

Luego, El Saadawi introduce un detalle decisivo: la opinión que te domina proviene, a menudo, de personas sin información real sobre tu historia, tus límites o tus esfuerzos. Esa distancia convierte su juicio en algo frágil y, sin embargo, paradójicamente poderoso si lo adoptas como verdad. Así se entiende el mecanismo: no sufrimos tanto por lo que otros piensan, sino por el crédito que otorgamos a diagnósticos apresurados. Al reconocer que muchas evaluaciones sociales son superficiales, se abre un espacio para relativizarlas y recuperar perspectiva.

Cómo se fabrica la “esclavitud” del juicio social

Enseguida aparece la pregunta práctica: ¿por qué nos ata tanto la opinión ajena? Porque la pertenencia tiene valor emocional; el miedo al rechazo empuja a la autocensura y a la actuación. Erving Goffman, en *The Presentation of Self in Everyday Life* (1956), describió cómo las personas gestionan impresiones como si la vida fuera un escenario, ajustando el “personaje” para evitar sanciones. De este modo, la esclavitud no siempre se siente como opresión, sino como prudencia: callar para no ser juzgado, elegir para no incomodar, vivir para no desentonar. La frase de El Saadawi denuncia ese hábito como una renuncia gradual a la autenticidad.

El Saadawi y la desobediencia de ser una misma

Conviene, además, leer la cita desde la trayectoria de su autora. Nawal El Saadawi (1931–2021), médica y escritora feminista egipcia, criticó con dureza las estructuras que disciplinan el cuerpo y la voz de las mujeres; en *Woman at Point Zero* (1975) mostró cómo la sociedad castiga la identidad cuando esta se niega a obedecer. Por eso su llamado no es abstracto: habla desde el costo real de desafiar la mirada colectiva. La libertad, en su sentido, implica aceptar que habrá desaprobación, pero también que la desaprobación no es un veredicto sobre tu esencia.

Del autojuicio a la brújula personal

A continuación, la frase invita a sustituir el “qué dirán” por una brújula propia: valores claros, límites firmes y una idea honesta de quién eres. No se trata de despreciar toda retroalimentación, sino de distinguir entre crítica informada y juicio vacío, entre consejo de alguien cercano y opinión de alguien que proyecta sus miedos. Con esa distinción, el autojuicio deja de ser un tribunal cruel y se convierte en una herramienta de crecimiento. La libertad se parece menos a ganar discusiones y más a tomar decisiones que no requieren permiso emocional.

Estrategias para romper la dependencia del juicio ajeno

Finalmente, la salida que sugiere El Saadawi es práctica: recuperar el poder de otorgar importancia. Ayuda preguntarse: “¿Esta persona me conoce de verdad?”, “¿Tiene evidencia o solo prejuicios?”, “¿Su opinión mejora mi vida o solo me reduce?”. Cuando la respuesta es negativa, la opinión pierde autoridad. Al mismo tiempo, elegir círculos donde haya respeto y complejidad humana fortalece esa libertad: amistades que preguntan antes de etiquetar, entornos que permiten cambiar de idea sin humillación. Así, al dejar de ser esclavo de miradas ajenas, no solo te liberas del juicio: te vuelves autor de tu propia narrativa.