Lo difícil no es ir, sino decir guau

Copiar enlace
3 min de lectura
Ir es fácil. Guau es difícil. — Suleika Jaouad
Ir es fácil. Guau es difícil. — Suleika Jaouad

Ir es fácil. Guau es difícil. — Suleika Jaouad

¿Qué perdura después de esta línea?

La sencillez de marcharse

La frase de Suleika Jaouad abre con una aparente obviedad: ir es fácil. A menudo, moverse —cambiar de ciudad, dejar un trabajo, cortar una relación— se percibe como una acción clara, casi mecánica, porque basta con dar el paso y asumir la logística. Incluso cuando duele, la salida ofrece una forma de control: uno decide el momento, el rumbo y el relato. Sin embargo, esa facilidad no siempre proviene de la valentía, sino de la inercia moderna: estamos entrenados para avanzar, optimizar y pasar página. Por eso, “ir” puede convertirse en una estrategia de supervivencia que evita el contacto con lo verdaderamente difícil: quedarse lo suficiente como para sentir, mirar y reconocer lo que ocurre.

El peso de decir “guau”

Luego aparece el giro: “guau es difícil”. Decir “guau” implica detenerse ante algo y admitir asombro, belleza o gratitud sin defenderse con ironía. Es una palabra breve, pero emocionalmente expuesta: declara que algo nos afecta, que nos supera un poco y que no tenemos una explicación completa. Además, el asombro requiere presencia. Mientras “ir” puede hacerse en piloto automático, “guau” exige atención fina: escuchar de verdad, observar con paciencia, permitir que una experiencia nos transforme aunque sea mínimamente. En ese sentido, la dificultad no es lingüística, sino existencial: es más arduo abrirse que desplazarse.

Asombro como vulnerabilidad

A medida que la idea se asienta, se entiende que “guau” también es una forma de vulnerabilidad. Quien se maravilla baja la guardia y acepta que algo —una persona, un paisaje, una conversación— tiene poder para conmoverlo. En culturas donde la autosuficiencia se premia, esa confesión puede sentirse riesgosa. Por eso no sorprende que muchas veces sustituyamos el asombro por juicio: en vez de “guau”, decimos “está bien” o “no es para tanto”. Así nos protegemos del posible desencanto. Sin embargo, Jaouad sugiere que esa protección tiene un costo: nos vuelve hábiles para irnos, pero torpes para vivir con plenitud lo que está frente a nosotros.

La prisa que borra lo extraordinario

En continuidad con lo anterior, la frase funciona como crítica suave a la prisa. Cuando la mente está orientada a la siguiente meta, el mundo se vuelve utilitario: lugares para atravesar, personas para coordinar, días para completar. En ese marco, lo extraordinario se vuelve invisible, no porque no exista, sino porque no lo miramos el tiempo suficiente. Decir “guau” es, entonces, un acto de resistencia contra la aceleración. Es elegir una pausa donde el valor no está en producir ni en ganar, sino en percibir. Y esa pausa, aunque parezca pequeña, reentrena la mirada: nos devuelve matices, recupera el sentido de lo vivo y reabre la posibilidad de sorpresa.

Una práctica cotidiana de gratitud

Finalmente, “guau” puede entenderse como una práctica: no un arrebato raro, sino un hábito de gratitud concreta. No se trata de negar el dolor ni de romantizarlo; se trata de reconocer que, incluso en días difíciles, hay instantes que merecen ser nombrados. En *The Book of Delights* (2019), Ross Gay escribe breves piezas de atención agradecida que muestran cómo lo cotidiano puede volverse luminoso cuando se mira con cuidado. Así, la frase de Jaouad deja una invitación clara: quizá no necesitamos aprender a ir —ya sabemos—, sino reaprender a quedarnos lo suficiente para decir “guau”. Y en ese aprendizaje, lo simple vuelve a ser profundo.

Lecturas recomendadas

Como Asociado de Amazon, ganamos con las compras que califican.

Un minuto de reflexión

¿Por qué podría importar esta frase hoy y no mañana?

Citas relacionadas

6 seleccionadas

Todo lo que vale la pena tener vale la pena esperarlo, y todo lo que vale la pena hacer vale la pena hacerlo con paciencia. — Confucio

Confucio

En esta frase, atribuida a Confucio, la paciencia no aparece como simple resignación, sino como una forma de reconocer el verdadero valor de las cosas. Si algo merece ser tenido, su importancia justifica el tiempo, el es...

Leer interpretación completa →

Es más fácil reprimir el primer deseo que satisfacer todos los que le siguen. — Benjamin Franklin

Benjamín Franklin

Benjamin Franklin condensa en esta frase una observación moral y práctica: el verdadero punto de control no está al final de la cadena de impulsos, sino en su comienzo. Reprimir el primer deseo resulta más sencillo porqu...

Leer interpretación completa →

La era digital nos hizo olvidar el valor de la acumulación lenta. De la artesanía. De las habilidades que requieren años para perfeccionarse. Pero ese valor no ha desaparecido. Está esperando a quienes estén dispuestos a cultivarlo. — Zat Rana

Zat Rana

La cita de Zat Rana parte de una observación inquietante: la era digital ha normalizado la gratificación inmediata hasta el punto de hacernos desconfiar de todo lo que madura despacio. En un entorno dominado por métricas...

Leer interpretación completa →

Solo hay unos pocos que se gobiernan a sí mismos y sus asuntos mediante un propósito rector; los demás no avanzan; simplemente son arrastrados. — Lucio Anneo Séneca

Lucio Anneo Séneca

Séneca traza aquí una división tajante entre dos formas de vida: la de quienes se conducen por un propósito firme y la de quienes se dejan llevar por las circunstancias. No habla solo de eficiencia o disciplina, sino de...

Leer interpretación completa →

El secreto para lograr un cambio duradero es reconocer y aceptar que el cambio real requiere tiempo y paciencia. — Rick Warren

Rick Warren (nacido el 28 de enero de 1954)

A primera vista, la frase de Rick Warren desmonta una ilusión muy extendida: la idea de que una transformación profunda ocurre de forma rápida y definitiva. En realidad, los cambios que perduran suelen avanzar lentamente...

Leer interpretación completa →

La moderación no es miedo. Es control. — Séneca

Séneca

A primera vista, la frase de Séneca corrige una confusión muy extendida: muchas veces se interpreta la moderación como timidez, debilidad o falta de impulso. Sin embargo, al afirmar que “no es miedo”, el filósofo estoico...

Leer interpretación completa →

Explora temas relacionados