Cuando el esfuerzo convierte la suerte en hábito
Creado el: 25 de agosto de 2025

Soy un gran creyente en la suerte, y encuentro que cuanto más duro trabajo, más suerte tengo. — Thomas Jefferson
La intuición central del aforismo
Para empezar, la sentencia sugiere que la suerte no es un rayo caprichoso, sino un fenómeno que se vuelve más probable cuando multiplicamos intentos y afinamos la preparación. Dicho de otro modo, el trabajo duro no garantiza resultados, pero expande el conjunto de escenarios en los que algo fortuito puede favorecernos. Así, la fortuna deja de ser un misterio puro para volverse un resultado emergente de la disciplina, la constancia y la exposición a oportunidades.
Autoría dudosa y ecos históricos
Antes de seguir, conviene matizar la atribución. La Fundación Monticello señala que no existe evidencia de que Thomas Jefferson lo escribiera o dijera (Monticello.org, “Spurious Quotations”). En cambio, frases muy cercanas aparecen en Coleman Cox (1922) y en el golfista Gary Player, quien popularizó “While more I practice, the luckier I get.” Asimismo, Louis Pasteur recordaba que “la suerte favorece a las mentes preparadas” (discurso, c. 1854), un eco científico de la misma idea. Más que un nombre propio, lo valioso es la intuición compartida por generaciones: la preparación ensancha el margen de lo afortunado.
Mecanismos: exposición, iteración y opcionalidad
A partir de ahí, el vínculo entre trabajo y suerte se entiende mejor como aumento de exposición: más proyectos, conversaciones y prototipos elevan la probabilidad de topar con eventos raros pero valiosos. Jason Roberts (2010) habló de “la superficie de la suerte”: aprender en público, colaborar y publicar hallazgos incrementa los puntos de contacto con el azar. En paralelo, la investigación de Dean Keith Simonton (1997) muestra que la productividad creativa crece con el número de intentos; como en una cartera de opciones, cada ensayo abre la puerta a un retorno desproporcionado.
Serendipia preparada en la ciencia
Por ejemplo, Alexander Fleming descubrió la penicilina en 1928 tras notar un moho que había contaminado una placa. El accidente fue suerte; advertir su significado, trabajo previo y rigor observacional. En el mismo espíritu, la máxima de Pasteur —“el azar favorece a los preparados”— condensa cómo la pericia convierte lo fortuito en hallazgo. La cadena es clara: práctica sostenida refina la atención; la atención convierte anomalías en hipótesis; y, finalmente, las hipótesis bien trabajadas cristalizan en resultados que parecen “afortunados”.
Sesgos y contextos que también importan
Sin embargo, no todo depende del esfuerzo. El sesgo de supervivencia nos hace ver solo a quienes triunfaron y olvidar a quienes trabajaron igual sin el mismo golpe de fortuna. Además, las condiciones iniciales —educación, redes, capital— influyen decisivamente. Robert H. Frank, en Success and Luck (2016), detalla cómo la “lotería de nacimiento” moldea oportunidades. Por ello, el aforismo es potente como guía personal, pero incompleto como explicación social: anima a actuar, sin negar la necesidad de instituciones que nivelen el terreno.
Prácticas para aumentar la ‘suerte’
Con esto en mente, conviene operar como si la suerte se pudiera cultivar: publicar trabajos pequeños y frecuentes; pedir retroalimentación temprana; ampliar la red más allá del círculo inmediato; llevar diarios de hipótesis y resultados; y diseñar experimentos de bajo costo y alta variabilidad de retorno. En la vida diaria, esto se traduce en iteraciones cortas, aprendizaje visible y apertura a colaboraciones. Pequeñas acciones repetidas amplían la superficie donde puede aterrizar lo fortuito.
Hacia un realismo esperanzado
Finalmente, la mejor lectura del aforismo combina ambición y humildad: actuar como si el esfuerzo atrajera la suerte, a la vez que reconocemos límites y azares. Trabajar duro prepara el terreno; la fortuna decide cuándo florece. Así, perseveramos sin ingenuidad y celebramos el mérito sin olvidar el contexto. En ese equilibrio, el azar deja de ser un capricho y se vuelve un aliado probable.