Site logo

Decidir: liderar, seguir o apartarse a tiempo

Creado el: 30 de agosto de 2025

Lidera, sigue o hazte a un lado. — Thomas Paine
Lidera, sigue o hazte a un lado. — Thomas Paine

Lidera, sigue o hazte a un lado. — Thomas Paine

Un imperativo trípode para avanzar

La sentencia exige claridad en momentos de ambigüedad: o trazas el rumbo, o reconoces a quién seguir, o dejas de obstaculizar. Esta tríada no es una amenaza, sino un principio de economía moral y operativa: limita la parálisis y libera el movimiento. Al excluir la indecisión perpetua, prioriza el propósito colectivo sobre el ego. Así, la frase funciona como brújula en contextos diversos—desde una sala de emergencia hasta una mesa de diseño—donde la inacción también es una decisión, por lo general costosa. Enlazando con esta idea, la historia demuestra que los cambios decisivos rara vez se gestan en la tibieza, sino en manos de quienes asumen un rol claro y responsable.

La voz de una revolución impaciente

El espíritu que suele asociarse a Thomas Paine encaja: su panfleto Sentido común (1776) presionó por una ruptura inmediata con la corona, y en The American Crisis (1776) encendió la moral con “These are the times that try men’s souls”. Su retórica privilegiaba la urgencia ética sobre la comodidad política, una cadencia que resuena en el mandato de decidirse. En consecuencia, no extraña que la frase se lea como heredera de aquella energía revolucionaria: incita a definir posiciones, a no quedarse en el umbral. De este modo, la máxima no solo ordena actuar; también pide alinear la acción con la causa, tal como Paine urgía a convertir convicción en compromiso.

¿De quién es la frase realmente?

Ahora bien, la atribución a Paine es discutida. No aparece en sus escritos conocidos; en cambio, se documenta con frecuencia en torno al general George S. Patton Jr.: “Lead me, follow me, or get the hell out of my way” (War As I Knew It, 1947). La popularidad de la versión breve explica la confusión, pero el debate no vacía su contenido: la idea persiste más allá del autor. Reconocer la autoría probable nos vacuna contra el “atractivo de la autoridad” y nos devuelve a la pregunta central: ¿qué exige la situación—liderar, seguir o apartarse—y con qué responsabilidad? Con ese encuadre, la frase gana precisión práctica y pierde dogmatismo.

El arte de liderar y de seguir

Lejos de oponerlos, el binomio liderazgo–seguimiento se complementa. Robert K. Greenleaf, en Servant Leadership (1970), planteó que liderar empieza sirviendo a una misión y a las personas; Barbara Kellerman, en Followership (2008), mostró que seguir bien es una competencia estratégica, no sumisión. Así, la decisión madura consiste en elegir el rol que mejor sirve al objetivo en cada momento. Además, “hacerse a un lado” no es rendirse: puede ser crear espacio para quien está mejor situado, evitar cuellos de botella y preservar la cohesión. Por eso, la tríada funciona como autoexamen continuo: ¿estoy aportando dirección, apoyo o simplemente bloqueando?

Aplicaciones en equipos y empresas

En la práctica, la frase opera como protocolo de decisión. En entornos ágiles, el Scrum Guide (2020) prioriza iterar y aprender sobre perfeccionar sin fin; similarmente, Jeff Bezos distinguió decisiones tipo 1 y tipo 2—irreversibles vs. reversibles—recomendando velocidad con correcciones (Carta a accionistas, 2016). Traducido al día a día: si tienes contexto y responsabilidad, lidera; si otro concentra la información crítica, sigue; si ninguna de las dos, retírate del carril para no frenar. Esta disciplina reduce el “trabajo sombra” de reuniones sin dueño y acelera ciclos de entrega, a la vez que distribuye la agencia según competencia y proximidad al problema.

El borde ético: firmeza sin autoritarismo

A la vez, la contundencia puede desviarse hacia autoritarismo si se silencia la disidencia. La seguridad psicológica—la expectativa de poder hablar sin represalias—es condición de alto desempeño (Amy C. Edmondson, The Fearless Organization, 2018). Por ello, “lidera o sigue” debe convivir con “cuestiona con datos y respeto”. El liderazgo responsable enmarca la urgencia dentro de valores: transparencia, criterios explícitos y reciprocidad. De ese modo, el llamado a moverse rápido no cancela la reflexión; más bien la enfoca, evitando que el atajo de la prisa erosione la confianza que hace sostenible cualquier avance.

Una pauta operativa para decidir hoy

Finalmente, conviene convertir la máxima en rutina: define el propósito y el horizonte temporal; pregunta quién posee el mejor contexto para decidir; acuerda de antemano cómo revertir o ajustar. Si eres tú, lidera; si no, ofrece tu mejor seguimiento; si no aportas valor inmediato, despeja el paso. Como muestra Derek Sivers en “How to Start a Movement” (TED, 2010), el primer seguidor convierte una idea en acción colectiva. Así, la frase deja de ser eslogan y se vuelve coreografía: cada quien toma su lugar a tiempo, y el grupo avanza con ritmo y responsabilidad.