Para empezar, el chispazo de Twain condensa una filosofía práctica: la edad pesa menos que la interpretación que hacemos de ella. Con humor, sugiere que el calendario manda menos que la actitud; si la mente no se deja gobernar por el número, el número pierde autoridad. Esta ironía no es mera ocurrencia: resuena con una sabiduría antigua que distingue entre lo que depende de nosotros y lo que no (Epicteto, Manual, s. I d. C.). En ese sentido, el ingenio funciona como brújula: redirige la atención desde el miedo a envejecer hacia la agencia cotidiana. [...]