A continuación, la frase sugiere que la mente humana no solo recuerda o prevé: también exagera. Una dificultad posible, todavía lejana, puede adquirir proporciones gigantescas en la imaginación. Lo incierto se llena de sombras, y cada escenario hipotético parece más terrible que el anterior. De este modo, el sufrimiento anticipado se vuelve más difuso, pero también más persistente.
La psicología contemporánea describe este mecanismo como catastrofización, una distorsión cognitiva estudiada en terapias como la TCC de Aaron Beck. En lugar de responder a un hecho concreto, la persona reacciona a una cadena de posibilidades temidas. Por eso, la frase encierra una lección práctica: no todo pensamiento merece la misma fe, especialmente cuando convierte una posibilidad en una condena segura. [...]