Para empezar, la sentencia sugiere que el mayor censor no es el material, sino el miedo que exagera consecuencias. La psicología lo ha descrito como sesgo de negatividad: tendemos a overvalorar posibles fallos frente a beneficios (Baumeister et al., 2001). Sin embargo, la superficie de trabajo —sea tela, papel o pantalla— puede absorber correcciones, capas y ensayos. Al recordar que el soporte es más elástico que nuestras aprensiones, el primer trazo deja de parecer irreversible y se convierte en invitación. [...]