Aristóteles abrió su Metafísica (I, 982b12) afirmando que la filosofía nace del thaumázein, ese pasmo inicial ante el mundo. Siglos después, Rachel Carson en The Sense of Wonder (1965) propuso cultivar una sensibilidad receptiva como cimiento de educación y creatividad. Y Albert Einstein, en The World As I See It (1931), escribió: 'Lo más hermoso que podemos experimentar es lo misterioso; es la fuente de todo arte y ciencia'.
Si el asombro abre la puerta, la mente necesita un taller donde procesar esa energía. Aquí, la neurociencia moderna ayuda a entender por qué lo sorprendente empuja a crear. [...]