En contraste, la necedad se expresa con estridencia, intentando compensar la falta de profundidad con volumen. La historia está llena de ejemplos similares, donde aquellos menos informados suelen ser los más ruidosos—algo que Platón ilustra en ‘La República’, al advertir sobre los peligros de dejar el poder en manos de los ignorantes. Así, la necedad busca atención mediante el ruido, mientras carece de verdadera sustancia. [...]