Enlazando con lo anterior, el mundo lúdico de los niños ofrece una vía de escape frente al sufrimiento. Jugar, reír y observar el entusiasmo genuino de los pequeños puede, según estudios de psicología positiva contemporánea, reactivar la empatía y el sentido del asombro en los adultos. Esta vivencia compartida ayuda a transformar el dolor emocional en momentos de alivio y alegría simple. [...]