Finalmente, el efecto más valioso es cualitativo: más creatividad y más serenidad. Cuando no estás reteniendo pendientes, es más fácil entrar en estados de concentración profunda y también es más probable que surjan asociaciones nuevas entre ideas. En la práctica, muchas personas notan que, al volcar sus pendientes en una lista confiable, duermen mejor y toman decisiones con menos fricción.
La frase de Allen se convierte entonces en una ética del trabajo mental: proteger la mente para lo que hace mejor. En vez de exigirle que sea una caja fuerte, le damos un sistema externo para guardar, y le devolvemos su función principal: tener ideas, conectar puntos y construir sentido. [...]