Si compartimos la Tierra, también compartimos sus límites. La ecología recuerda que los recursos y la capacidad de regeneración no son infinitos; los ríos no se limpian a voluntad ni los suelos se rehacen en una temporada. En ese sentido, la frase de Berry puede leerse como una invitación a reconocer la trama de interdependencias que nos mantiene: biodiversidad, clima, agua dulce, fertilidad del suelo.
Por eso, cuando un ecosistema se degrada en un lugar, rara vez queda “encerrado” allí. Las cadenas alimentarias, la atmósfera y los mercados conectan causas y consecuencias. Comprender esa conexión es el paso siguiente para pasar del sentimiento de pertenencia a un criterio de responsabilidad. [...]