De igual modo, la psicología sugiere que la compasión se puede cultivar como hábito. Estudios de entrenamiento en compasión han mostrado aumentos en conducta prosocial y regulación emocional; por ejemplo, Tania Singer y Olga Klimecki hallaron que cultivar compasión reduce el agotamiento empático y potencia afectos prosociales (Klimecki et al., 2014). Programas como Compassion Cultivation Training de Stanford reportan mejoras en empatía y bienestar (Jazaieri et al., 2013). Enlazando con la idea de Tutu, la misericordia diaria no solo es elección ética, sino gimnasia mental que fortalece la capacidad de sostener el conflicto sin deshumanizar. [...]