La frase no sugiere resignación, sino una responsabilidad más inteligente. Reconocer que se hizo “lo mejor posible” no elimina la posibilidad de mejorar; simplemente evita que el aprendizaje se contamine con vergüenza. En términos humanos, eso permite sostener la motivación: el castigo interno excesivo suele paralizar más que corregir.
Por eso, un cierre coherente con Skinner sería: evaluar el comportamiento por su función y sus condiciones. Si el entorno cambia, cambia lo posible. Y si lo posible cambia, entonces el fracaso deja de ser sentencia y se convierte en información para el siguiente intento. [...]