Luego, hazlo bien invita a refactorizar para legibilidad, modularidad y simplicidad. Martin Fowler, en Refactoring (1999, 2018), muestra cómo mejorar el diseño sin cambiar el comportamiento, estabilizando el código para futuras extensiones. La Regla del Boy Scout—dejar el código un poco mejor de como lo encontraste—evita que la deuda técnica se acumule. Asimismo, prácticas como nombres claros, límites explícitos y pruebas de unidad expresivas reducen la entropía. Como advierte Beck en Extreme Programming Explained, calidad interna no es lujo: es lo que permite moverse rápido mañana sin romper hoy. [...]