Para que la innovación florezca, es fundamental establecer fundamentos sólidos. La estructura—representada por reglas, métodos y tradición—ofrece el punto de partida sobre el que las ideas pueden desarrollarse. Así como en una partitura musical la melodía sigue una configuración predeterminada, en los laboratorios y talleres el método científico proporciona un lenguaje común que permite comunicar y validar avances, como ocurrió con el modelo atómico propuesto por Bohr en 1913. [...]