La frase también implica un orden de trabajo: antes de escoger un tipo de gráfico, conviene formular la pregunta. ¿Buscamos una distribución, una relación, un cambio en el tiempo, o una excepción que investigar? Esa intención determina la codificación visual adecuada y evita la tentación de usar formatos “de moda” que no responden a nada.
A medida que la pregunta se afina, la visualización se vuelve más específica: resalta lo relevante y minimiza lo accesorio. En otras palabras, el gráfico se convierte en una hipótesis visual: muestra lo suficiente como para sostener una interpretación, pero deja espacio para refutarla con evidencia adicional. [...]