Esta filosofía no solo pertenece al campo de batalla; puede aplicarse en nuestra vida diaria. Al evitar situaciones tóxicas o personas conflictivas, fortalecemos nuestras barreras invisibles y protegemos nuestra integridad emocional. Así como el proverbio sugiere, el autocuidado empieza por rechazar entornos que nos pongan en peligro, en vez de confiar únicamente en la resistencia propia. [...]