Esta invitación a rehacer encuentra eco en el propio taller de Picasso. En 1937, mientras concebía Guernica, produjo decenas de estudios y variaciones; los Cuadernos de Guernica (Museo Reina Sofía) registran la evolución del toro, el caballo y la figura de la madre, con composiciones que se prueban, fracasan y se reformulan. Guernica (1937, Museo Reina Sofía) no irrumpe de golpe: surge de una secuencia de ensayos que decantan el drama de la guerra en símbolos precisos.
Así, proporciones que no funcionaban y escenas demasiado estáticas no se desechan con frustración; se convierten en guías. El error, bocetado, señala qué no cuenta la historia y, por contraste, qué sí debe intensificarse. [...]