La frase de Bryant H. McGill nos impulsa a reflexionar sobre cómo una mente excepcionalmente inteligente puede ser la fuente de asombrosas innovaciones o, por el contrario, causante de grandes calamidades. Desde la antigüedad, figuras como Leonardo da Vinci han encarnado el lado luminoso de esta dualidad, canalizando sus habilidades para el avance de la ciencia y el arte. Sin embargo, la historia también está marcada por mentes extraordinarias que, al enfocarse en fines oscuros, han ocasionado destrucción. [...]