Este enfoque dialoga con una idea central de la psicología cognitiva: la atención es limitada y, al seleccionar, también construye significado. William James, en *The Principles of Psychology* (1890), ya señalaba que la experiencia depende de aquello a lo que atendemos; lo demás se difumina. En la práctica, esto explica por qué dos personas ante el mismo evento pueden salir con conclusiones opuestas.
Si la mente ilumina únicamente lo que se terminó, el cuerpo responde como si todo concluyera; pero si ilumina lo que permanece posible, aparecen recursos, alternativas y deseos. La dirección de la mirada no cambia los hechos, pero sí la interpretación que guía la siguiente acción. [...]