Aplicando esta idea al ámbito de la comunicación, notamos que un mensaje más conciso suele ser mucho más efectivo que uno saturado de detalles irrelevantes. Las campañas publicitarias exitosas y los discursos memorables suelen centrarse en un solo concepto potente, logrando un mayor impacto. Como el famoso “Veni, vidi, vici” de Julio César, una elección cuidadosa de lo que se omite puede intensificar la fuerza de lo que se expresa. [...]