Un berrinche adulto puede venir en forma de gritos, victimismo, sarcasmo, chantaje emocional o silencio hostil. Aunque cambie el estilo, el objetivo suele ser parecido: hacer que el costo de mantener tu límite sea tan alto que renuncies. Es una negociación por desgaste, no por argumentos.
Por eso la frase llama “confirmación” a esa reacción: si alguien solo puede vincularse cuando no hay límites, entonces el límite no era caprichoso, era necesario. Como cuando un compañero de trabajo se enfurece porque ya no contestas mensajes a medianoche: su indignación no prueba que tu límite sea injusto, sino que antes se beneficiaba de tu disponibilidad sin acuerdo. [...]