La frase de Thomas Fuller emplea una metáfora poderosa y sencilla: así como un recipiente vacío resuena con mayor fuerza al ser golpeado, las personas con poco contenido intelectual o sabiduría suelen ser las que más hablan. Esta comparación nos invita a reflexionar sobre cómo el vacío interior puede manifestarse en la necesidad de expresarse en exceso, sugiriendo que el ruido no siempre es sinónimo de sustancia. [...]