Para comprender esta paradoja, es esencial considerar cómo los sueños han sido vistos como espacios de verdad oculta. En la tradición hindú, a la que Tagore debía gran parte de su inspiración, soñar es una metáfora de la existencia humana, teñida de maya, o ilusión. Mientras que los sueños parecen frágiles ante la vigilia, filósofos como Descartes también proponían que los sueños pueden confundirse con la realidad, subrayando la dificultad de distinguir lo real de lo ilusorio. [...]