En consecuencia, los resultados de cada intento orientan el siguiente movimiento. No se trata de improvisar sin rumbo, sino de ajustar sistemáticamente. Si al cambiar tu forma de estudiar mejoras ligeramente, el siguiente paso lógico es reforzar lo que funcionó y modificar lo que no. Este aprendizaje iterativo recuerda al proceso de optimización en la ingeniería: se prueba, se mide, se corrige y se vuelve a intentar. Así, las decisiones futuras no nacen de la intuición pura, sino de una experiencia organizada como serie de pruebas. [...]