Con los tres ejemplos alineados, emerge el mecanismo compartido: una recompensa intensa o regular que reduce el horizonte temporal. La heroína lo hace por vía neuroquímica extrema; los carbohidratos, por gratificación accesible y repetible; el salario mensual, por la comodidad psicológica de la certidumbre. En todos los casos, el daño crece cuando el costo se desplaza al futuro y, por tanto, se vuelve fácil de ignorar.
Por eso la frase funciona como advertencia contra la miopía. Taleb, conocido por insistir en la asimetría entre beneficios pequeños y riesgos grandes (por ejemplo, en *The Black Swan*, 2007), apunta a dependencias que parecen “razonables” hasta que las condiciones cambian y la factura aparece de golpe. [...]