Cuando muchas personas actúan con autocontrol y sentido de deber, aumentan las probabilidades de instituciones funcionales: reglas claras, ahorro, inversión, seguridad y aprendizaje. De ahí que “hombres fuertes crean buenos tiempos” apunte a una causalidad cultural: los buenos resultados colectivos suelen depender de virtudes invisibles que no siempre se ven en el producto final. Una ciudad reconstruida tras una crisis, por ejemplo, no refleja solo ladrillos, sino acuerdos, horas de trabajo y renuncias.
Sin embargo, el éxito trae consigo una tentación: confundir el fruto con la semilla. Y justo en esa confusión el ciclo empieza a girar hacia su parte más frágil. [...]