Hablar de presupuesto puede sentirse como ir a contracorriente porque muchas conversaciones cotidianas giran alrededor de consumo: dónde se viajó, qué se compró, qué se estrenó. En ese contexto, decir “no, estoy ahorrando para X” rompe el guion y puede invitar a juicio o burla. Precisamente por eso Battle lo llama el verdadero alarde: hace falta seguridad para sostener límites en público.
Esa seguridad también desmonta la lógica de “aparentar” para pertenecer. En vez de comprar aceptación con gastos, se elige pertenecer a un proyecto: el propio futuro. [...]