Caroline Myss parte de una premisa rotunda: estamos hechos para ir más allá de quienes fuimos. No se trata solo de una aspiración moral o de un eslogan motivacional, sino de una dinámica humana constante, como si la vida misma empujara desde dentro hacia una versión más amplia de nosotros.
A partir de esa idea, la frase sugiere que resistirse al crecimiento es como intentar nadar contra una corriente interminable: podemos patalear, pero no eliminar el flujo. Y justamente por eso, la pregunta importante no es si cambiaremos, sino qué haremos con ese cambio cuando llegue. [...]