El fuego pequeño simboliza acciones tan sencillas que casi parecen insignificantes: diez minutos de lectura, unos trazos diarios, unos cuantos ejercicios físicos. Sin embargo, como en el cuidado del hogar, añadir cada día un poco de leña mantiene viva la llama. A través de la repetición, lo que al principio exige fuerza de voluntad se convierte en hábito. Esa transición –de esfuerzo consciente a segunda naturaleza– es precisamente el punto donde la habilidad comienza a consolidarse y a sentirse propia. [...]