El célebre dramaturgo Sófocles revela en su sentencia una verdad inquietante: la intensidad de nuestros deseos puede ser la semilla de los más oscuros sentimientos. Así como en sus tragedias, como ‘Edipo Rey’ (c. 429 a.C.), personajes buscan con fervor satisfacer anhelos que, al ser frustrados, se transforman en fuerzas destructivas. Por tanto, el mismo poder que impulsa nuestros sueños puede revertirse y alimentarse de resentimiento cuando la realidad nos niega su realización. [...]