Frente a estos riesgos, Séneca propone el autocontrol y la racionalidad como alternativas. Al practicar el dominio propio, uno aprende a identificar qué deseos contribuyen realmente al bienestar. Este principio estoico establece que la verdadera libertad proviene de la capacidad de decir no al placer fácil, valorando en cambio aquello que fortalece el carácter y la mente. [...]