Sin embargo, la cita también permite una lectura más amplia: el hogar no siempre coincide con una vivienda concreta. Para muchas personas, el verdadero hogar puede ser una relación, una comunidad o incluso una memoria compartida. La Odisea de Homero ya presentaba el regreso al hogar como algo más profundo que volver a un edificio: era recuperar un lugar de reconocimiento y pertenencia.
De este modo, Mankell nos invita a pensar que sentirse en casa depende menos de los objetos que de la posibilidad de ser recibido tal como uno es. Allí donde desaparece la necesidad de fingir, surge una forma de arraigo que ninguna decoración, por sí sola, puede garantizar. [...]